sábado, 8 de marzo de 2014

CRÓNICAS DE UN DESASTRE ANUNCIADO

Aunque esta historia tiene lugar antes, durante y después de la entrega de los Oscars/Oscar/Oscares, los antecedentes de la misma se remontan semanas atrás, a aquel día que descubrí en Youtube (How To Cook That) un tutorial para hacer cupcakes de vainilla con la silueta de un Mickey Mouse de brownie en el interior. 



Al principio, me pareció una idea de lo más de sencilla: obvio, primero haces el brownie (FÁCIL) después haces los cupcakes (DUH) y terminas con la buttercream (REALLY? ESO ES TODO!?) Le calculé unas dos horas, entre cocinada, horneada y decorada. Me animé y el mismo domingo, en la mañana, antes de que empezara la transmisión por E!, me fui a Carulla (todavía en modo JUST DO IT) a comprar papel parafinado, bolsas Ziploc, Cocoa sin azúcar y el resto de los ingredientes, que salen aquí junto con la receta. También compré chocolate de cobertura para hacer las siluetas de decoración y chips de chocolate. 


Yo era Buddy Valastro y mi hermanita era mi ayudante, juntas, empezamos a hacer los brownies a las tres de la tarde; confiadas en que terminaríamos todo, antes de la alfombra roja a las cinco y media. Era nuestra segunda vez cocinando, desde aquellas infames galletas de Nutella. Igual nosotras nos sentíamos en Cake Boss, derritiendo la mantequilla, mezclando los ingredientes, ensuciando diez mil cucharas y platos, con un miedo absurdo de que la batidora nos fuera a pasar corriente. Cuando terminamos de preparar la masa, pusimos el horno a la temperatura que decía la receta, y esperamos... y esperamos... y esperamos, lo que pareció una eternidad, metiendo el cuchillo en la masa, rogando porque saliera limpio. Después de 45 minutos de lo mismo: mirada de reproche de mi hermana, grito pidiendo ayuda a mi mamá, regaño passive-aggressive, cuchillo sucio. Se nos bajó el ánimo: la montaña de platos sucios no hacía más que crecer, el suelo de la cocina estaba lleno de harina y chocolate, y en Twitter todo el mundo empezaba a escribir lo mismo "HORRIBLE EL VESTIDO DE NO SE QUIEN, ESPERO QUE HOY GANE NO-SE-QUIEN-SITO, ESE VESTIDO LE QUEDA MUY BIEN  A NO SE QUIEN CON SU TONO DE PIEL, HÁBLAME DEL PELO, ¡LOS ACCESORIOS! ¡LOS ACCESORIOS!" Yo estaba loca de la desesperación y mi hermanita no dejaba de repetir lo mismo ¿Porque quieres cocinar cupcakes? Bolis y raspaos Adriana, bolis y raspaos.

La mascota del equipo, Caperucita.


En algún momento de la desesperación colectiva por el "horno-que-no-hornea", mi hermana se fue a su cuarto a jugar Minecraft, dejándome sola, con la tarea de hacer los cupcakes y vigilar los brownies, que empezaban a carbonizarse. Gracias a Dios, mi madrina -que vive al lado y que oyó desde su casa el desastre en la mía- llegó a tiempo para salvarme: me prestó su horno, donde puse el resto de masa que no se cocinó y que tampoco se quemó, me dio un molde para poner más pudincitos y me dijo que por lo general los postres así, se llevaban unos buenos 45 minutos a una temperatura media/alta.

La verdad, los moldes de cupcakes a simple vista parecían perfectos para esta receta; la sorpresa sin embargo, fue grande, cuando los pudincitos no salieron como los de las espectaculares e irreales fotos de Pinterest y Tumblr, sino desinflados, minúsculos e insignificantes. 

Los terminamos haciendo sin el Mickey de brownie en la mitad.

En la constante ida y vuelta de una casa a otra, llevando y trayendo pyrex calientes, uno de ellos me rozó la piel cuando intentaba esquivar una puerta y ahora tengo una cicatriz que parece una lanza y un escudo africanos en el antebrazo izquierdo; en otro de los viajes, la gata de mi madrina casi se escapa; la buttercream me quedó asquerosa y estuve a nada de echarme a llorar. Si no hubiera sido por mi tía Chacha, quien tuvo compasión de mí, e hizo en dos simples pasos -que yo hubiera hecho en dieciséis- un merengue con claras de huevo y azúcar pulverizada. Como si mi día no hubiera sido suficientemente trágico, dicho merengue no alcanzó para todos los pudincitos, algunos cupcakes quedaron con unas horripilancias, que parecían hechas por un bebé de dos meses (uno de tres años seguro hace algo mejor) 


Mi hermana, -que volvió a tiempo para poner el merengue y sacar los cupcakes del horno- y yo, derretimos la cobertura de chocolate, la metimos en una Ziploc, que usamos como manga pastelera, cortando una de las puntas y tratamos de hacer, con el pulso de un borracho epiléptico, unas siluetas de Mickey. El reguero de antes, con las masas de brownie y cupcakes, eran una viruta de polvo, comparadas con "Chocogzila". Lo peor de todo fue cuando tuvimos que meter el chocolate derretido e hirviendo -que estaba sobre papel parafinado- en el congelador (no pregunten por qué la carne molida del almuerzo, tiene un ligero toque a chocolate Jet)

Todo el esfuerzo sirvió para algo. Si, nos demoramos unas cuatro horas y dejamos media cocina sucia, pero quienes probaron los cupcakes alabaron el sabor y a las pasteleras, y nosotras terminamos comiéndonos las placas de chocolate en que se convirtieron las siluetas de Mickey. ¿Qué hicimos con el brownie? Todavía está en la nevera, esperando que alguien compre helado de vainilla de Popsy para combinarlo. 



Este domingo haremos un Ombre Cake, WISH ME LUCK! 


*Academy Awards porque todavía no sé si es Oscars/Oscar/Oscares.

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