viernes, 21 de febrero de 2014

PROCRASTIJUEVES

Los jueves sin clase se hicieron para ver documentales de Rock & Roll en Youtube, para adelantar capítulos de Poirot y para cantar el álbum de Beyoncé completo frente al espejo. Los jueves sin clase se hicieron para levantarse tarde, desayunar en la cama, y bañarse temprano, se hicieron para hacernos creer que podemos ser mejores personas, que "hoy si empiezo a cumplir las resolutions de año nuevo", que hoy si me le mido a practicar capoeira. Los jueves sin clase son el oasis entre tanto tiempo libre, unas vacaciones de las vacaciones, un remanso de inercia en la inercia misma. 





Ayer fue jueves sin clase, hoy es viernes -con clase hasta las seis de la tarde- acabo de ver el reloj, son exactamente las tres y media de la madrugada. A mala hora me llegó la inspiración para escribir.

 Los jueves sin clase son largos, aburridos, llenos de esperanzas para el fin de semana, son todo ideas, listas y cuadernos. Los jueves nadie te habla, twittea, o pone likes en tus fotos, nadie quiere contactarse contigo. Sin embargo parece que todo el mundo tiene algo urgente que decir los lunes y martes, cuando vas caminando por una calle desierta y el celular no está en silencio. 

Los jueves están hechos para sentir rabia, desesperación, alegría, están hechos para consentir a la hermana menor, para comer el último pedazo del pudín de cumpleaños, para acabarse la Coca-Cola de emergencia de la abuela, están hechos para crear nuevos tableros en Pinterest, para ver late night shows a las doce del medio día, para hablar sola y para ver películas de Tarantino por televisión. 

Ayer empecé a aprenderme Let it Go en piano, y eso es, básicamente lo único que hice de provecho en el día, a diferencia de los pasados martes y miércoles, que pasé entretenida viendo películas gratis en la Cámara de Comercio y escondiéndome de gente que no quiero saludar en el centro (un nuevo juego que me he inventado; si me les pierdo, gano) 

Mis jueves se han convertido en un montón de papeles esperando pacientemente en el archivador, con un gigantesco PENDIENTE en mayúsculas, negrita y color rojo. Se supone que es el día preciso para hacer todo lo que no he hecho en meses: las entrevistas que tanto tiempo he pospuesto, las averiguaciones académicas que tengo pendiente, las películas, series y libros que quiero ver, adelantar y leer; los regalos que quiero comprar, las recetas nuevas que quiero probar, los posts que se me han ocurrido pero que no he tenido ánimos de escribir. Además, tengo que mejorar el SEO de este blog, aprender coding y producir un flashmob. Sobrevivo al estrés con toneladas de tiempo perdido en Tumblr.     

Ya va siendo hora de que me consiga un asistente o de que cree un imperio. 



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