viernes, 31 de enero de 2014

Cinco Canciones, Una Diva.



O como escribir un artículo sin escribirlo.


Hace unos días estaba oyendo el álbum homónimo de Beyoncé. El que acaba de sacar hace poquito, en diciembre. Y para ser brutalmente sincera,  no quería escribir este artículo.
Primero porque yo no sé nada de música y todo lo que podría decir de las canciones o la producción sería una maraña de bobadas, algo así como “esta canción es espectacular y está también, y esta, y esta y esta y así hasta llegar a la última sin haber dicho absolutamente nada.”
Segundo porque yo no soy periodista. Será pretencioso, pero solo me gusta escribir cuentos, no soy fan de escribir sobre mi vida y no me gusta tampoco redactar cinco párrafos de opiniones. Para eso ya tengo Twitter y cuando me contestan, también tengo Whatsapp y Snapchat.

Para ser sincera este artículo debería ser una detallada y compleja crítica del nuevo álbum de Beyoncé… Realmente espero tener la oportunidad de hablar sobre él. Pero por ahora voy a hablar de otra cosa (ya van a ver como todo encaja al final). Casi el mismo día que escuché todas  las canciones nuevas, encontré un blog. La persona que escribía en él tenía talento. Demasiado, diría yo. Tanto así que me dio miedo y me hizo cuestionarme mi propio estilo. Revisé miles de archivos, cuentos y artículos que había escrito. También Twitter y Facebook, y todo me pareció una soberana porquería. Es más, pospuse este artículo hasta la fecha límite, y ahora estoy aquí, corriendo para acabarlo de cualquier manera.




Fue un shock. ¿Cómo alguien tan joven podía escribir tan bien? Cuestioné mis cualidades, y  muy poco saqué en conclusión: la verdad es que creatividad no me falta, (y tampoco me sobra mucha humildad). Y eso, combinado con un delirio de grandeza bipolar, es un daikiri explosivo-nuclear-radioactivo, no para el resto de las personas pero si para mí. 



¿WWMSD? What Would Meryl Streep Do? ¿Qué haría Meryl Streep? Entré en una depresión creativa (lo que básicamente significa que me puse a ver E! toda la mañana y a comer gelatina para diabéticos de mi abuela) Y ya a punto de dejar este escrito tirado (una mala costumbre, convertida en tradición) empecé a imaginar la excusa que iba a dar. Soy muy buena para las coartadas, una vida basada en la irresponsabilidad te convierte en un mentiroso muy creativo. Pero ni siquiera el rush que implica una mentira construida hizo que levantara el derrière de la cama y me pusiera a trabajar.  

Mientras veía como por quinta vez el mismo episodio de Keeping Up with the Kardashians, y aburrida hasta el tuétano con la voz de Kourtney (que me da la impresión de un grillo muerto) me puse a escuchar de nuevo el álbum de Beyoncé. Esperando que la creatividad me llegara del cielo. Leí las letras y me puse a bailar frente al espejo, con los audífonos puestos y cantando a grito pela’o para infortunio de todas las personas que sufren de migraña en mi casa.


Y casi como un episodio de Glee encontré la inspiración para escribir. #YeahBitch

Sobre todo porque cada canción sirve para un estado de ánimo determinado, XO hace las veces del Some Nights de FUN. Porque siempre necesitamos una canción motivacional para cantar en la ducha; Mine es la canción pegajosa pero triste, perfecta para mirar por la ventana durante las clases de las dos de la tarde, sintiéndote en un video de Lana del Rey; Haunted es para ponerla en el carro (aunque yo no tenga carro, pero la  pondría definitivo para ir a Carulla a comprar el desayuno) Flawless sirve para vestirse e imaginar que uno vive en Beverly Hills, porque es de esas que ponen en los trailers de películas tipo Mean Girls, cuando el combo va caminando en slow mo; Partition es la banda sonora de la loba que todas llevamos dentro y hay que escuchar Drunk in Love porque básicamente “Surfboard” va a ser el YOLO del 2014. 


















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