viernes, 31 de enero de 2014

I JUST LOVE TELEVISION SO MUCH

Pueden quitarme todo. El agua, la comida, la cama donde paso 3/4 del día, los libros de Agatha Christie y el antibacterial que cargo en el bolso. Quitenmelo todo. Menos el internet. 





La semana pasada lo cortaron. Porque a alguien número uno, se le olvidó darle el recibo a alguien número dos, para que lo fuera a pagar. Hoy me lo trajeron de vuelta. gracias al cielo, a Jehová, a Buda, a Zeus y a Meryl Streep. Tengo mi wi-fi conmigo otra vez,  pero solo porque un heroico y desinteresado tercer alguien encontró el recibo y obligó a alguien número dos, a pagarlo en Servientrega, bajo pena de seguir usando los datos del iPhone para ver los capítulos nuevos de New Girl. 

Si no hubiera sido por la presión que les puse a mis papás, estaría escribiendo este post como hacían los antiguos cavernicolas; En un SAI. 


Ahora, mientras recapitulo esos días desconectada del mundo, me doy cuenta de lo fundamental que es el binge watch (maratón de capítulos de una misma serie) para mi salud mental. Sin Susana y Elvira, The Mindy Project, New Girl, Awkward, Pretty Little Liars, Glee, Community, Breaking Bad y Homeland no soy nadie. Básicamente porque me tendría que comunicar con el resto de la humanidad a punta de referencias nacionales. Y yo no me voy a ver Colombia's Next Top Model NI A PALO.



Gente, es en serio, ¿cómo se ven El Capo y no Breaking Bad? ¿cómo se ven Bazurto y no Homeland? No entiendo de verdad, como viven sin la televisión gringa. Sobre todo porque ahora mismo el cine mundial esta perdiendo campo comparado con Netflix y el poco de paginas web piratas donde uno puede encontrar el ultimo capitulo de Game of Thrones, dos horas después de su estreno, con subtitulos y todo. 

Y es que esa aprehensión que le entra a uno por descubrir que rey se muere en Game of Thrones, si alguien se pilla a Mr, White o que van a hacer los terroristas en Homeland, solo se puede comparar con la emoción que me entra cuando me veo mis series girly; cada vez que sale B.J. Novak en The Mindy Project, todo lo que dice Abed, cuando en Glee hacen una presentación como las de la primera temporada y cada vez que Schimdt le habla a Cece, mi corazón baila como Lorde. 


Porque me he convertido en Kenneth de 30 Rock. Lo admito.  No soy más que una maniática religiosa de la NBC, HBO y todas las cadenas de cable estadounidense: en el celular tengo un calendario que me muestra que días suben capítulos nuevos. Y no me da vergüenza reconocerlo. 

Pueden quitarle las series a una persona, pero no pueden quitar a la persona de las series. 
(Lo que sea que eso signifique) 

Hasta aquí llega el post. Ya puse a cargar un capitulo de Homeland y no puedo esperar más.


Cinco Canciones, Una Diva.



O como escribir un artículo sin escribirlo.


Hace unos días estaba oyendo el álbum homónimo de Beyoncé. El que acaba de sacar hace poquito, en diciembre. Y para ser brutalmente sincera,  no quería escribir este artículo.
Primero porque yo no sé nada de música y todo lo que podría decir de las canciones o la producción sería una maraña de bobadas, algo así como “esta canción es espectacular y está también, y esta, y esta y esta y así hasta llegar a la última sin haber dicho absolutamente nada.”
Segundo porque yo no soy periodista. Será pretencioso, pero solo me gusta escribir cuentos, no soy fan de escribir sobre mi vida y no me gusta tampoco redactar cinco párrafos de opiniones. Para eso ya tengo Twitter y cuando me contestan, también tengo Whatsapp y Snapchat.

Para ser sincera este artículo debería ser una detallada y compleja crítica del nuevo álbum de Beyoncé… Realmente espero tener la oportunidad de hablar sobre él. Pero por ahora voy a hablar de otra cosa (ya van a ver como todo encaja al final). Casi el mismo día que escuché todas  las canciones nuevas, encontré un blog. La persona que escribía en él tenía talento. Demasiado, diría yo. Tanto así que me dio miedo y me hizo cuestionarme mi propio estilo. Revisé miles de archivos, cuentos y artículos que había escrito. También Twitter y Facebook, y todo me pareció una soberana porquería. Es más, pospuse este artículo hasta la fecha límite, y ahora estoy aquí, corriendo para acabarlo de cualquier manera.




Fue un shock. ¿Cómo alguien tan joven podía escribir tan bien? Cuestioné mis cualidades, y  muy poco saqué en conclusión: la verdad es que creatividad no me falta, (y tampoco me sobra mucha humildad). Y eso, combinado con un delirio de grandeza bipolar, es un daikiri explosivo-nuclear-radioactivo, no para el resto de las personas pero si para mí. 



¿WWMSD? What Would Meryl Streep Do? ¿Qué haría Meryl Streep? Entré en una depresión creativa (lo que básicamente significa que me puse a ver E! toda la mañana y a comer gelatina para diabéticos de mi abuela) Y ya a punto de dejar este escrito tirado (una mala costumbre, convertida en tradición) empecé a imaginar la excusa que iba a dar. Soy muy buena para las coartadas, una vida basada en la irresponsabilidad te convierte en un mentiroso muy creativo. Pero ni siquiera el rush que implica una mentira construida hizo que levantara el derrière de la cama y me pusiera a trabajar.  

Mientras veía como por quinta vez el mismo episodio de Keeping Up with the Kardashians, y aburrida hasta el tuétano con la voz de Kourtney (que me da la impresión de un grillo muerto) me puse a escuchar de nuevo el álbum de Beyoncé. Esperando que la creatividad me llegara del cielo. Leí las letras y me puse a bailar frente al espejo, con los audífonos puestos y cantando a grito pela’o para infortunio de todas las personas que sufren de migraña en mi casa.


Y casi como un episodio de Glee encontré la inspiración para escribir. #YeahBitch

Sobre todo porque cada canción sirve para un estado de ánimo determinado, XO hace las veces del Some Nights de FUN. Porque siempre necesitamos una canción motivacional para cantar en la ducha; Mine es la canción pegajosa pero triste, perfecta para mirar por la ventana durante las clases de las dos de la tarde, sintiéndote en un video de Lana del Rey; Haunted es para ponerla en el carro (aunque yo no tenga carro, pero la  pondría definitivo para ir a Carulla a comprar el desayuno) Flawless sirve para vestirse e imaginar que uno vive en Beverly Hills, porque es de esas que ponen en los trailers de películas tipo Mean Girls, cuando el combo va caminando en slow mo; Partition es la banda sonora de la loba que todas llevamos dentro y hay que escuchar Drunk in Love porque básicamente “Surfboard” va a ser el YOLO del 2014. 


















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